sábado, 12 de diciembre de 2020

LA EVALUACIÓN DE LA VISIÓN

¡Hola de nuevo! Hoy vengo a contaros una nueva situación con la que me he encontrado en mi aula.

A principio de curso se incorporó una nueva alumna a clase, maravillosa, inteligente, divertida y se ha integrado muy bien en el grupo. Pero desde el principio me percaté de que algo no estaba funcionando lo suficientemente bien. Siempre andaba mirando hacia el suelo y muy difícilmente la veía correr, cuando leía se acerca mucho al papel y seguía los renglones con el dedo porque si no lo hacía solía perderse, e incluso, a pesar de que estaba en primera fila sentada, miraba siempre a la pizarra entrecerrando los ojos. Situaciones que empezaron a reflejarse en su trabajo diario, pues iba siempre más atrasada que sus compañeros/as en las tareas.

Todo ello me hizo pensar que la chica podría presentar algún tipo de problema de visión, por lo que decidí ponerme en contacto con su familia. Sin embargo, me comunicaron que no tenía diagnosticado ningún déficit visual, pero era cierto que ellos también habían notado algunos de esos comportamientos sin entender la causa.

Es por ello que decidí ponerme manos a la obra para intentar descubrir cuál era la dificultad que mi alumna presentaba para poder conseguir todos sus objetivos al igual que sus compañeros/as, pues considero que es mi deber como docente.

¿Por qué nosotros como profesores debemos involucrarnos en situaciones como estas? Porque esen la escuela donde se pueden detectar ciertos problemas de visión que en otros ámbitos han podidopasar desapercibidos. Nosotros como docentes tenemos la oportunidad de observar a nuestroalumnado en diferentes contextos y condiciones, convirtiéndonos así en una de las principalesfuentes de información y detección. A continuación os cuento el proceso que seguí:

En primer lugar, comencé informándome sobre qué es la ceguera y sus tipos, y a partir de ahí, descubrí que existen tres tipos de evaluaciones que permiten detectarla. Posteriormente, empecé a observar a esta alumna durante las clases y el recreo, y a recabar información tanto de su familia como de otros/as profesores/as, de esta forma me hice con una lista de indicadores y me percaté de que muchos de ellos coincidían con los que aparecían en la evaluación informal que os presento más abajo.

Le trasladé mi hipótesis a la familia y finalmente decidieron llevarla al oftalmólogo, quien le realizó una evaluación médica y la diagnosticó como deficiente visual. Gracias a ello, le hemos proporcionado las ayudas que requería para solventar su necesidad mediante la adaptación del currículo y de las actividades. A día de hoy ha conseguido una clara mejoría en todas las asignaturas, se le ve más cómoda y feliz a la hora de desenvolverse en el aula.

“Claro,” me decía una amiga, a quien yo le contaba orgullosa este éxito educativo. “Esa es la suerte de tener niños maravillosos, inteligentes y divertidos. Imagínate tener ese problema con alguien que se niega a colaborar contigo. Tengo uno en mi clase que no me copia nada de lo que pongo en la pizarra, y tampoco participa en los juegos de psicomotricidad, pero claro, no sé si es porque no ve bien de lejos, o porque es un trasto. ¡Y no me lo imagino quieto durante tres segundos seguidos para dejarse hacer ninguna prueba!”

Aquel problema me resultó sumamente interesante, porque además me despertó otra curiosidad: ¿Qué se hace cuando el paciente es un trasto, como cariñosamente dice mi amiga profesora, y no quiere colaborar?, ¿Y si es un adulto muy testarudo que no quiere que se sepan sus dificultades?, ¿O un bebé muy pequeño, que aún no puede seguir instrucciones?

Resulta que hay maneras muy ingeniosas de evaluar. Mi favorita, y la que le sugerí a mi amiga cuando la vi, es ir enseñándole tarjetas que le interesen al niño (“Ponle personajes del Fortnite”, le dije), cada vez más difícil de ver. Cuando deje de prestarles atención… ¡Es que ya no las ve!

Y hasta ahí la historia. Como veis, es muy importante prestar atención a los detalles y proporcionarle ayuda a todo el alumnado que la necesite. Es por ello que, a continuación, os voy a proporcionar los tipos de evaluación que he encontrado y que podéis utilizar para detectar un posible caso de discapacidad visual si os encontráis con una situación similar en clase. ¡Vamos allá!

INTRODUCCIÓN

Una vez detectados indicios en el sujeto que nos alerte de la posible presencia de problemas de visión, será la evaluación el procedimiento que se utilice para identificar la pérdida de algún aspecto de la visión, así como la base sobre la que se fundamenta el plan de intervención dirigido a paliar los efectos negativos que pudiese estar ocasionando.

La perspectiva actual, contraria a la de inicios del siglo XX, considera necesaria la valoración delfuncionamiento visual, entendido este como la mayor o menor capacidad del sujeto para usar su restode visión en la realización de tareas cotidianas, lo que nos será útil para planificar intervencionespsicoeducativas que se ajusten a las necesidades de las personas con baja visión.

Podemos establecer tres tipos de evaluación de la visión: médica, informal y funcional. Sin embargo,es preciso cuestionarse, ¿nos ofrecen la misma información todos los tipos de evaluación?

Para dar respuesta a esta cuestión, nos centraremos en analizar las características principales de cada uno de estos modelos de evaluación, identificando al mismo tiempo situaciones educativas donde sea especialmente relevante la información que nos proporcionan, lo que nos será beneficioso en nuestro desempeño profesional para ajustar la respuesta educativa a necesidades individuales y poder brindar una educación de calidad a todo nuestro alumnado, incluido el que pueda presentar discapacidad visual o baja visión.


TIPOS DE EVALUACIÓN 



Es la evaluación que realiza el oftalmólogo y el óptico . Según Díaz et al. (2017), el proceso de desarrollo en los niños/as es cronológico y va reflejando la madurez neurológica, de ahí la importanciade esta evaluación en los primeros años para poder dar respuesta a un posible déficit visual.

Este tipo de evaluación contempla una serie de dimensiones: historia médica, examen ocular externo, evaluación de la agudeza visual, evaluación de la refracción ocular, evaluación de la perimetría, evaluación de la motilidad ocular, evaluación de la presión intraocular, evaluación de la visión cromática y evaluación de la retina. Por tanto, se trata de una evaluación dirigida a valorar los orígenes orgánicos de las alteraciones de la visión y a la prescripción del tratamiento médico-quirúrgico más adecuado para el sujeto.

Según Ríos et al. (2017), el primer paso en la evaluación médica es registrar la agudeza visual, la cual nos informa del estado del ojo y permite obtener un registro objetivo que determina en posteriores evaluaciones si hay mejoras o deterioros. Entre las pruebas que se utilizan, vamos a destacar la que seguro todos conocemos, denominada“Cartilla de Snellen u Optotipos”. La diferencia entre estas recaeen el nivel de alfabetización de la persona, por lo que la prueba de Snellen puede dificultar su uso en poblaciones con bajo nivel de escolaridad.

Las cartas deben estar dispuestas a unos seis metros de distancia de la persona a evaluar y es la capacidad del sujeto para leer las letras o dibujos con cada ojo por separado la que determina la agudeza visual, estableciéndose baja visión cuando la AV es 10/30 y ceguera legal cuando se tratade 10/100. Esta prueba es la principal medida para establecer la corrección óptica.

Otro aspecto que debe evaluar un especialista es el campo de visión, lo cual se puede medir con relativa facilidad “a través de la perimetría y la campimetría, colocándose el experimentador y elpaciente uno frente a otro a una distancia aproximada de un metro” (Marrero, 2009).

De igual forma, otros elementos que se valoran, por ser de las principales variables que intervienen enel déficit visual, son: el cromatismo, con técnicas como clasificar unas madejas de lanas de diferentes colores; y el fondo de ojos. Esta última se hace con un oftalmoscopio, y una técnica óptica de lo más curiosa. Al comenzar, se dilata la pupila con unas gotas específicas, y ello permite mirar a través de ella, observando la parte posterior del globo ocular. Para verlo mejor, hay dos posibles piezas de tecnología que el especialista puede utilizar: una de ellas es la lámpara de hendidura, con la que el evaluado permanece con la barbilla y cabeza firmes en la lámpara, y valiéndose de luz y unas lentes específicas, se puede observar una imagen en tres dimensiones del fondo del ojo. Otra opción es que el especialista utilice un casco con linterna, cuya luz penetra dentro del ojo directamente, de forma menos aparatosa y más portátil (Clínica RAHHAL Oftalmología, 2015).

Situaciones educativas que nos indican la necesidad de una evaluación médica: 

A pesar de conocer los colores, confunde varios, especialmente el rojo-verde y azul-amarillo.

Presenta anomalías en la marcha y desorientación espacial, lo cual se observa principalmente en las sesiones de psicomotricidad y en el juego libre en el patio.

Ejecuta movimientos horizontales incontrolables e involuntarios en ambos ojos, gira la cabeza para observar con mayor claridad y presenta problemas en la coordinación visomotora.

Se queja de no poder ver las imágenes con claridad, pues sus ojos no le permiten enfocar y necesita mayor luminosidad para poder realizar sus tareas.


Centrándonos en la utilidad que tiene esta evaluación de cara a diseñar actuaciones educativas, debemos destacar que gracias a ella podemos conocer la patología que pueda presentar nuestro alumno/a (diagnóstico), lo que resulta fundamental para saber cómo actuar en las diversas situaciones y contextos. Así pues, a continuación señalo algunas adaptaciones que podríamos llevar a cabo con nuestro alumnado tras la información que nos proporciona esta evaluación:

  • Los colores que aparezcan en las fichas de actividades deberán estar acompañados de sus nombres. Además, se procurará utilizar en la menor medida posible aquellos colores que el niño/a no diferencia. 
  • El aula se reorganizará para evitar que el niño/a sufra algún accidente al no ver adecuadamente y en educación física sería aconsejable utilizar instrumentos con algún elemento sonoro (por ejemplo, introducir un cascabel en las pelotas), de forma que pueda orientarse mediante el sonido. 
  • Se situará en primera fila y al lado de la ventana para que esté cerca de la pizarra y a la vez pueda recibir mayor luminosidad de forma natural. Asimismo, si es necesario, se le proporcionará la iluminación artificial más adecuada siguiendo las indicaciones de los profesionales. 
  • Tanto las fichas como los libros de texto que se utilicen tendrán las imágenes y grafías de mayor tamaño y con una fuente fácilmente reconocible por todos los niños. 
  • Debemos ser flexibles en la organización de los tiempos, sobre todo en aquellas tareas que requieran un mayor uso de la visión. 



Es el tipo de evaluación que más nos compete como docentes, pues se basa en la observación espontánea de una serie de indicadores en el sujeto que nos pueden advertir de la presencia de algún problema de visión no detectado con anterioridad.

En esta evaluación también interviene de forma directa la familia de nuestro alumno/a, a la cual podemos convocar a reunión para informarles de los indicios detectados en su hijo/a y realizarles una entrevista con objeto de recopilar datos acerca del desarrollo global del niño/a y la detección del déficit, manifestaciones e intervenciones realizadas desde el contexto familiar.

Según la revisión bibliográfica efectuada, este tipo de evaluación está dirigida a detecciones precoces de niños/as que presenten problemas de visión, por lo que posee un carácter preventivo y ha de llevarse a cabo especialmente en dos momentos: en el inicio de la escolarización del alumno/a y en situaciones de cambio de actividad, momentos en los que la persona puede mostrar con mayor claridad esos indicios.

A continuación, presento algunas de las situaciones educativas que debemos tener en cuenta a la hora de la observación en el aula a modo de indicadores para una detección precoz (Randall, 1988, p. 118), con objeto de una contribuir a una detección precoz en nuestro alumnado:






  • Bizqueo (hacia dentro o hacia fuera).
  • Ojos o párpados enrojecidos.
  • Ojos acuosos.
  • Párpados hundidos.
  • Orzuelos frecuentes.
  • Pupilas nubladas o muy abiertas.
  • Ojos en movimiento constante.
  • Párpados caídos.







  • Dolores de cabeza.
  • Náuseas o mareos.
  • Picor o escozor en los ojos.
  • Visión borrosa en cualquier momento.
  • Confusión de palabras y líneas.
  • Dolores oculares.


  • Cuerpo rígido al leer o mirar un objeto distante.
  • Echar la cabeza hacia delante o hacia atrás al mirar los objetos distantes.
  • Omisión de tareas de cerca.
  • Corto espacio de tiempo en actitud de atención.
  • Giro de cabeza para emplear un ojo.
  • Inclinación lateral de cabeza.
  • Colocación de la cabeza muy cerca del libro o pupitre al leer o escribir; tener el material muy cerca o muy lejos.
  • Fruncir el ceño al leer o escribir.
  • Exceso de parpadeo.
  • Tendencia a frotarse los ojos.
  • Tapar o cerrar los ojos.
  • Falta de afición por la lectura o de atención.
  • Fatiga inusual al terminar una tarea visual o deterioro de la lectura tras períodos prolongados.
  • Pérdida de la línea.
  • Uso del dedo o lápiz como guía.
  • Lectura en voz alta o moviendo los labios.
  • Mover la cabeza en lugar de los ojos.
  • Dificultades generales de lectura: tendencia a invertir letras y palabras, o a confundir letras y números con formas parecidas (por ejemplo: a y c; f y t; e y c; m y n; n y r), omisión frecuente de palabras o intento de adivinarlas.
  • Choque con objetos.
  • Poco espacio al escribir o incapacidad para seguir la línea: inversión de letras, o palabras, al escribir y copiar.
  • Preferencia por la lectura, en contraposición con el juego o las actividades motoras y viceversa.


Asimismo, según Barraga (1997, p.52), la evaluación informal del comportamiento visual en la escuela se debe completar con la observación de los siguientes aspectos, referidos a las preferencias en tareas escolares y al posible equipamiento del aula y del centro

  • Tipo de lectura: oral o silenciosa.
  • Metodología de trabajo.
  • Desplazamientos por el colegio.
  • Tareas que prefiere en lugares externos al aula (recreo, gimnasio, etc.).
  • Manualidades.
  • Uso del diccionario.
  • Nivel de conocimientos académicos.
  • Relaciones con los compañeros.
  • Materiales de uso en la escuela.
  • Tipo y localización de luz, tanto natural como artificial.
  • Color de las paredes y diseño del aula; espacio disponible, zonas de reflejos, etc.
  • Número de alumnos/as.
  • Descripción del material académico, pizarra, mapas, etc.
  • Tipo de mesa del alumno (convertible en atril, color, brillo, etc.).
  • Localización del aula en el edificio.
  • Localización de las distintas dependencias del centro.
  • La movilidad del niño/a en interiores y exteriores, observando: 

a) su desplazamiento;

b) los objetos que elude o con los que choca; 

c) manera de andar;

d) la capacidad de adaptarse a la luz; 

e) el tiempo que emplea en hacerlo;

f) pérdida de equilibrio; 

g) adaptaciones a distintos tipos de suelo; 

h) juegos en el recreo, etc.

Con respecto a la utilidad de esta evaluación en nuestras decisiones educativas, como he señalado con anterioridad, nos permite detectar un posible caso de déficit visual en nuestro alumnado, siendo fundamental derivarlo al óptico u oftalmólogo para que, a través de la evaluación médica, valore la causa de sus alteraciones de visión.

De este modo, si hemos detectado que nuestro alumno/a confunde las letras n y m, debemos adaptar las tareas que se realicen, y una buena forma podría ser asociar estas letras a un color específico, de manera que la m aparecerá de color rojo, mientras que la n será de color verde.



Como sugirió Santos (2003) en el I Congreso Virtual INTEREDVISUAL sobre Intervención Educativa y Discapacidad Visual, este tipo de evaluación consiste en dar una respuesta educativa integralvalorando el resto de visión del sujeto, presentándose a como un servicio específico para el alumnado con NEAE en el campo visual. Por consiguiente, siguiendo en la misma línea del autor mencionado, la evaluación funcional tiene como finalidad una meta totalmente educativa, pues no consiste en la comparación para clasificar, sino en dar a la persona las ayudas necesarias por su determinado límite de agudeza visual. 

Es decir, nos permite recoger información útil acerca de las funciones visuales, así como el nivel de eficacia con el que el niño/a utiliza su resto visual, lo que nos servirá para planificar nuestra intervención y diseñar respuestas educativas individualizadas y acordes a las necesidades que el alumno/a presenta. 

Existen multitud de instrumentos y técnicas con la función de valorar la capacidad de visión que presente el/la alumno/a y sus restos visuales. Tejeira (2013) plantea algunas de la técnicas y métodos que más se suelen utilizar en niños/as. He aquí la variedad para valorar la funcionalidad de la visión:

  • Visual Assessment and Programming-Capacity Attention and Processing (VAP-CAP), indicado para niños de 0-5 años plurideficientes.
  • Guía para la evaluación de la conducta visual en lactantes (para bebés de menos de tres meses).
  • Evaluación de la visión funcional para niños/as con baja visión (AVIF).
  • Prueba de valoración de la Visión Funcional para personas que no colaboran con el examinador/a. Esta prueba surgió porque muchos expertos/as en educación necesitaron crear un instrumento que pudiera facilitar las respuesta a personas que presentaban comorbilidad, la integración de dos más déficit, además del visual.

A estos instrumentos podemos añadir los que recoge LAFUENTE (2000) en su libro titulado
"Atención temprana a niños con ceguera o deficiencia visual".

  • Tests de aproximación a la agudeza visual, contraste, colores, adaptación visual de LeaHyvarïnen.
  • Test del campo visual NEF - Trichter.
  • Escala de eficacia visual de Natalie Barraga (edad mental mínima de 3 años).
  • Lista de control de Mira y Piensa, de Chapman, E.K.; Tobin M.J., Tooze, F.H. y Moss, S. (5 –11 años).
  • Test de desarrollo de la percepción visual de M. Frostig (3-9 años).
  • Proyecto IVEY (Incresing Visual Efficiencey), para incrementar la eficiencia visual, de Audrey J. Smith y Karen Shane Cote, entre otros. (Desde 0 años).

Asimismo, también incluye materiales de estimulación visual que nos pueden resultar verdaderamente útiles en nuestra práctica cotidiana:

  • Kit Leonhardt.
  • Programa de estimulación visual Lilly & Gogo, de Hyvärinen, L.; Jaritz, L. y Schaden, H. (A partir de 10 meses).
  • Caja de luz (Light box). (Nivel madurativo entre 0 y 6 años)
  • Material de estimulación visual de las pruebas Mira y Piensa. Barraga.

Por último, resaltar que utilizar nuevas herramientas y programas de ordenador pueden ser muy funcionales, tal y como el Programa de Entrenamiento Visual por Ordenador (EVO), diseñado para el trabajo con alumnos con Baja Visión. Se trata de un programa que cubre buena parte de las tareas visuales básicas (localización, cambio de mirada, exploraciones, barridos, seguimientos, rasgos críticos, expresiones faciales, percepción espacial, etc.) y que puede ser empleado para comprobar las ayudas que el alumno precisa y las posibilidades reales de progreso (Santos, 2003).

Como afirma Díaz et al. (2017), “el uso de la visión residual no es siempre instintivo, es importanteidentificarla y así mejorar la eficiencia de la respuesta a través de estímulos adecuados”. De ahí laimportancia de la estimulación visual en nuestro alumnado, cuyos programas han de iniciarse en unaedad temprana y posibilitar el mayor número posible de experiencias visuales.

Indicadores que nos son útiles para diseñar actuaciones educativas en la evalaución:

¿Identifica la figura geométrica que se diferencia del resto? 

¿Discrimina los dibujos de color verde frente al resto de dibujos de diferentes colores? 

¿Clasifica y agrupa objetos según color y tamaño? 

¿Encuentra la imagen que se corresponde con el objeto que se le presenta? 

¿Explicita semejanzas y diferencias entre dos estímulos visuales? 

¿Señala la dirección en la que se mueve el objeto?


CONCLUSIONES

Como podéis ver, estas tres evaluaciones son distintas entre sí aunque el objetivo es el mismo: detectar un caso de ceguera o discapacidad visual. Mientras que la evaluación informal podemos realizarla los propios docentes en nuestras aulas, siendo el principal instrumento la observación mediante la cual podemos detectar ciertos indicios visibles a simple vista, la evaluación médica sólo puede realizarla un profesional que posea los conocimientos necesarios para utilizar diversos instrumentos, cuya información es más concluyente e imposible de conseguir mediante otras vías. 

Por otro lado, la evaluación funcional es una medida de naturaleza más psicológica cuyo objetivo, como he comentado anteriormente, es valorar el resto de visión, el nivel y para qué lo puede usar el sujeto, lo que resulta fundamental para conocer la capacidad de nuestro alumno ante las tareas visuales y estimular su visión a partir de ello, planificando la intervención educativa de la forma más favorable posible.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Barraga, N. (1997). Textos reunidos. Anormi.
  • Cabred, D. (2010). Evaluación funcional de la visión. Evaluación del medio de aprendizaje,“herramientas para comprender cómo aprenden los niños con impedimentos visuales ydiscapacidad múltiple”. Perkins international, Latin America . 2-54. http://www.perkinsla.org/recursosbiblio/40_1Evaluacion%20funcional%20de%20la%20vision%20y%20del%20medio%20de%20aprendizaje.pdf
  • Clínica RAHHAL Oftalmología. (15 de julio de 2015). Cómo es un examen de fondo de ojo.Valencia. https://www.rahhal.com/blog/como-es-un-examen-de-fondo-de-ojo/
  • Díaz, E.C., Fardales, V., Concepción, J.A., Landín, M. y Rodríguez, M. (2017). Características clínicas en niños con baja visión. Sancti Spíritus 2001-2012. Gaceta Médica Espirituana,19(2),57-66. http://scielo.sld.cu/scielo.phpscript=sci_arttext&pid=S160889212017000200007&lng=es&tlng=es.
  • LAFUENTE, M. A. (2000). Atención temprana a niños con ceguera o deficiencia visual. Madrid:ONCE.
  • Marrero, A. S. (2009). La deficiencia visual. Revista Internacional de audición y lenguaje,logopedia y apoyo a la integración,104. 
  • Randall, T.J. (1988). Visión subnormal. Madrid: ONCE
  • Ríos, J.D., Bettin, L., Naranjo, S., Suárez, J.A. y De Vivero, C.(2017). Pautas para el examenoftalmológico. Enfoque para el estudiante de medicina y el médico general. Universitas Médica,58(2). https://revistas.javeriana.edu.co/index.php/vnimedica/article/view/19910
  • Santos, C. M. (2003). Evaluación funcional de la visión. Un enfoque educativo. En I CongresoVirtual INTEREDVISUAL sobre Intervención Educativa y Discapacidad Visual, ONCE Centro deRecursos Educativos Antonio Vicente Mosquete (1-13). https://www.orientacionandujar.es/wp-content/uploads/2013/03/Evaluaci%C3%B3n-funcional-de-la-visi%C3%B3n-un-enfoque-educativo.pdf
  • Teijeira, S. (2013). Métodos de valoración funcional de la visión en pacientes que no colaborancon el examinador. [TFM]. Universidad de Valladolid. https://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/4397/TFM_SaraTeijeiraPortas_Metodos_de_valoracionfuncional_de_la_vision.pdf?sequence=1

Posted by Ana D., Ana R., Clara y Lourdes

LA EVALUACIÓN DE LA VISIÓN

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